Coronavirus Ciencia Imaginaria

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CIENCIA IMAGINARIA: Una Prueba Sin Rigor Científico

¿Y si todo lo que estamos viviendo se apoya en una creencia sin base científica?
(Para ir directamente a las evidencias científicas, avanza hasta PRUEBAS SIN RIGOR CIENTÍFICO)

Desinformación en tiempos del coronavirus

Vivimos tiempos confusos de desinformación, bulos y bromas, a veces con un gran sentido del humor.
También se viven dramas y muertes, al igual que sucede con tantas enfermedades modernas de proporciones epidémicas y que son la verdadera pandemia de nuestro siglo.

Los engaños existen, y suelen tener como objetivo conseguir reconocimiento, dinero o poder… pero también hay creencias falsas sin ánimo de engañar.

Te presento al sistema de creencias más sofisticado de la historia, quizás más poderoso que todas las creencias religiosas juntas, debido a que son creencias demostradas científicamente, o al menos eso nos dicen.

Imagínate por un momento que todo lo que está pasando es un gran engaño. Basta con dedicar unos minutos… después puedes volver a tu sistema de creencias, pensamientos y certezas. Y no me refiero a una visión espiritual trascendente para experimentar que el mundo físico no es real, sino todo lo contrario, «tocar» con los sentidos la realidad y los hechos.
Ya sé que no es fácil, porque el bombardeo mediático es devastador y deja poco espacio para cuestionar y pensar con claridad. Sin embargo, tenemos el poder de focalizar nuestra mente y salir unos instantes del sistema de hipnosis colectiva que estamos padeciendo para ver si descubrimos algo que no encaja. Sí, como en Matrix (una película muy interesante, pero no recomendada para paranoicos y cospiranoicos).

Si lo observas detenidamente, podrás comprobar que vemos la realidad a través de nuestro sistema de creencias y que casi siempre buscamos aquellos datos que encajan con tales creencias. ¿Lo has pensado alguna vez? ¿Lo has investigado? Algunos han conseguido deshacerse del condicionamiento que les mantenía atados a creencias y pensamientos repetitivos, pero no son muchos.

Lo que seguramente NO te podías imaginar es que la ciencia oficial funciona exactamente igual, y está basada en sistemas de creencias, algunas falsas y otras verdaderas, algunas interesadas y otras desinteresadas, algunas apoyadas en medias verdades y otras en certezas que nunca se han comprobado.

Resulta extraño pensar que entre los miles y miles de bichitos super-diminutos que nos acechan cada día, hay uno que es un poco peculiar y nos ha obligado a un estado de excepción… y todo el mundo se lo cree, porque las autoridades sanitarias lo han dicho y saben mucho de esto. Ninguna autoridad sanitaria lo ha investigado en profundidad, pero se creen la información «fiable» de unas pruebas clínicas que lo han detectado, y les han dicho que es un bichito muy peligroso. A partir de esta creencia, todo se vuelve una cadena de acontecimientos difíciles de parar que ya conoces, porque lo estamos viviendo en vivo. Como un reality, pero reality reality de verdad.

No voy a extenderme mucho más para no aburrir, y voy a ir directo a la evidencia científica. Solo adelantar que las pruebas para incriminar al bichito no son ni mucho menos concluyentes. Si pudiéramos demandarlo ante un tribunal de justicia, cualquier abogado de poca monta conseguiría que declararan al «denostado bichito» inocente por falta de pruebas.

Sin embargo, los expertos nos aseguran que hay pruebas. Más aún, están haciendo pruebas a multitud de personas, y unas dan positivo y otras dan negativo. Y la cosa se complica aún más porque, aunque den negativo en una prueba, pueden dar positivo en otra, y más adelante dar de nuevo negativo, y además pueden ser transmisores. En definitiva, suena como esa canción de nuestra infancia: «El bichito no está aquí, se ha marchado esta mañana, por la tarde ha de venir… Ay aquí está! haciendo referencia …. » (Vale, no es exactamente así, era un conejo)

Vamos a lo esencial y dejar que hablen otros expertos, aquellos médicos e investigadores que nunca verás en los grandes medios de comunicación, simplemente porque son censurados. En algún momento de su vida despertaron, superaron el adoctrinamiento de la teoría viral y ahora están en libertad condicional, lejos de las TV y de otros medios de difusión.

PRUEBAS SIN RIGOR CIENTÍFICO
(Puedes encontrar las referencias científicas en el DOCUMENTO ORIGINAL EN INGLÉS)

Esta extraña nueva enfermedad, oficialmente llamada COVID-19, no tiene síntomas propios y, a pesar del hecho de que sólo una minoría de personas testeadas dan positivo (a menudo menos del 5%), se supone que esta enfermedad se reconoce fácilmente.

La prueba de coronavirus se basa en una PCR, una técnica de fabricación o multiplicación. Cuando se utiliza como prueba no produce un resultado positivo/negativo, sino que depende del número de ciclos necesarios para detectar material genético. La división entre positivo y negativo es un número arbitrario de ciclos elegidos por los evaluadores. Si positivo significa infectado y negativo significa no infectado, entonces hay casos de personas que van de infectados a no infectados y de nuevo a infectados en un par de días. Simplemente, NO ES UNA PRUEBA FIABLE. 

Un ejemplo para entenderlo mejor: En los años cincuenta, ir en coche a 100 kilómetros por hora era ir muy rápido, de ahí la expresión «va a cien por hora». Si aplicamos esa definición hoy en día, podríamos afirmar que casi todos los automóviles van muy rápido por la autopista, es decir darían «positivo». Si se cambia la definición de ir muy rápido a 200 kilómetros/hora, habría pocos vehículos que darían «positivo». Si se cambia la definición a 150 Kms/hora, saldría un número de «positivos» diferente. Y si se decide que ir muy rápido es ir a más de 300 Kms/hora, no habría «positivos», a no ser algún loco con un Ferrari.

Ampliando la información sobre la PCR:

En esencia, el test sirve solamente para confirmar que alguien es «No es positivo».

La PCR es una técnica que imita a la naturaleza y permite multiplicar trocitos pequeños de ADN, o trocitos de ARN después del paso previo a ADN. La división celular implica que el material genético ha de duplicarse, lo cual es algo muy delicado, ya que tenemos unos 100 billones de células y cada célula es un mundo complejísimo. Hay unas 20.000 proteínas, de las cuales 2.000 son enzimas que catalizan 10.000 reacciones bioquímicas interdependientes, y cada una de ellas influye en las 9.999 restantes. Tenemos 23 pares de cromosomas y cada cromosoma tiene 3.000 pares de letras genéticas. Cada día regeneramos un millón de células y hay una cantidad de ADN que se descompone, habiendo trozos que son aprovechados y otros que son desechados. Todo es de una complejidad enorme.
Esta multiplicación del ADN es aprovechada por la técnica PCR. Anteriormente solo se podía multiplicar dos o tres veces y ahora con la PCR se puede hacer decenas de veces (30, 40, …).
Para que funcione la PCR, hay que tener una molécula de arranque, y para ello hay que saber qué es lo que se busca. Así por ejemplo, si la molécula de arranque son 20 letras genéticas, con que se peguen 15 es suficiente para que arranque la multiplicación, pero no se está multiplicando esa molécula, sino algo aproximado. Cuando el test dice que no, es que no hay rastro del material analizado. En otras palabras, el test sirve para decir que «No es positivo», pero NO es fiable para decir que «Sí, es positivo».

Es bien sabido que si se busca se encuentra y, en este caso, cuantos más tests PCR se hagan, más positivos se encontrarán que serán falsos positivos. Incluso la CDC norteamericana informa que un positivo en la prueba PCR no implica estar infectado. 

Mucha gente dice que es mejor tomar medidas que lamentar. Pero una vez que las personas dan positivo, lo más probable es que sean tratadas con tratamientos agresivos que pueden perjudicar su salud y podrían llegar a matarlas.  La razón es que los médicos creen que se enfrentan a un virus potencialmente mortal en el futuro, no importa si en ese momento no se manifiesta. Esto conduce al uso de oxigenación invasiva, altas dosis de corticosteroides y medicamentos antivirales.

La población más afectada es la menos capaz de soportar un tratamiento agresivo. En el pasado, con el SARS, cuando el pánico generado había disminuido, los médicos revisaron la evidencia y vieron que los tratamientos eran a menudo ineficaces, mientras que todos los pacientes sufrían efectos secundarios graves, tales como déficit neurológico persistente, reemplazos articulares, cicatrices, dolor y enfermedad hepática.

La existencia imaginaria del virus

Los científicos han detectado un novedoso ARN en múltiples pacientes con afecciones similares a la gripe o la neumonía, y están suponiendo que la detección de ese ARN (que se cree está envuelto en proteínas para formar un virus de ARN, lo mismo que se cree sucede con el coronavirus) es equivalente al aislamiento del virus, pero no lo es. Uno de los grupos de científicos fue lo suficientemente honesto como para admitirlo: «No realizamos pruebas para detectar virus infecciosos en sangre».
Pero, a pesar de esta admisión, han hecho referencia repetidamente a los 41 casos (de 59 casos similares) que dieron positivo: «Se confirma que 41 pacientes están infectados con 2019-nCoV.»
Otro artículo admitió en silencio que: «nuestro estudio no cumple los postulados de Koch».
Los postulados de Koch, declarados por primera vez por el gran bacteriólogo alemán Robert Koch a finales de 1800, se pueden resumir así:

Purificar el patógeno (por ejemplo, virus) de muchos casos con una enfermedad en particular.

Exponer animales susceptibles (obviamente no humanos) al patógeno.

Verificar que se produce la misma enfermedad.

Algunos añaden que también se debe re-purificar el patógeno para asegurarse de que realmente está creando la enfermedad.

El famoso virólogo Thomas Rivers declaró en un discurso en 1936: «Es obvio que los postulados de Koch no han sido satisfechos en enfermedades virales». Eso fue hace mucho tiempo, pero el mismo problema continúa hoy en día. Ninguno de los documentos, a los que se hace referencia, constata que hayan intentado purificar el virus. Y la palabra «aislamiento» están tan degradada por los virólogos que no significa nada (por ejemplo, se llama «aislamiento» a añadir materiales impuros a un cultivo celular y ver la muerte celular).

Es cierto que se publicó una referencia de micrografías electrónicas, pero se puede ver claramente en la foto menos magnificada, que las partículas que se cree que son coronavirus no han sido purificadas, ya que la cantidad de material que es celular es mucho mayor. El documento señala que las fotos provienen de «células epiteliales de las vías respiratorias humanas». También se considera que la foto incluida en el artículo es sin duda la «mejor» foto, es decir, la que tiene el mayor número de partículas. En realidad, se trata de motivar a los técnicos de laboratorio a que pasen horas y horas mirando hasta encontrar la imagen más fotogénica, la que más se parece al virus puro. No hay forma de comprobar que el ARN que se utiliza en la nueva prueba PCR de coronavirus se encuentre en las partículas que se ven en el micrógrafo de electrones. No hay conexión entre la prueba y las partículas, y no hay prueba de que las partículas sean virales.

Una situación similar se reveló en marzo de 1997 con respecto al VIH, cuando dos artículos publicados en el mismo número de la revista «Virology» revelaron que la gran mayoría de lo que anteriormente se había llamado «VIH puro» eran impurezas que claramente no eran VIH, y la mezcla también incluía microvesículas que se parecen mucho al VIH bajo un microscopio electrónico, pero son de origen celular.

La historia se repite (el mismo perro con diferente collar):
En un juicio en Gottingen, Alemania, a finales del siglo pasado, se acusó al médico alemán Gunther Ekkart de ser responsable de 14 asesinatos y 5.800 intentos de asesinato por no haber controlado si las reservas de sangre de la empresa Haemoplas estaban «contaminadas» con el «Virus VIH».
El virólogo alemán Stefan Lanka se presentó por sorpresa para testificar bajo juramento de que el «Virus VIH» jamás había sido aislado y que por lo tanto no existía, invitando al tribunal a encontrar algún científico que demostrara ante el tribunal la existencia del supuesto virus VIH. Esto paralizó el juicio y, en Agosto de 1996, se retiraron todos los cargos de asesinato e intentos de asesinato. El tribunal alemán no logró encontrar, ni en Alemania ni en el resto del mundo, a ningún científico dispuesto a presentarse y demostrar la existencia del «Virus VIH». El 24 de Febrero de 1997, el tribunal de Gottingen dictó la absolución total del médico Gunther Ekkart al no haberse podido demostrar la existencia del pretendido «Virus VIH».

Para los médicos, biólogos y científicos de la Nueva Biología, no hay demostración empírica de que un virus sea el causante de una determinada enfermedad. Como máximo, estaría asociado a ella como parte de la excreción o desecho de unas células que han sido envenenadas. Como diría el virólogo alemán Stefan Lanka, los virus no son agentes externos patógenos causantes de enfermedades, sino la consecuencia tóxica de nuestro estado de desequilibrio metabólico.

Quizás algún día se lleve a juicio a los responsables de esta pandemia imaginaria, aunque me temo que los verdaderos instigadores y financieros de esta operación encubierta son intocables.

Definición de enfermedad infecciosa

Las enfermedades infecciosas siempre tienen una definición, pero en general no se publicitan demasiado, porque entonces estarían expuestas al ridículo. Por lo general, hay una categoría de «caso sospechoso» basada en los síntomas y la exposición, y una categoría de «confirmado» cuando se añade algún tipo de prueba.

Aquí se describe una definición de un caso sospechoso, basada en las definiciones de la OMS para el SARS y el MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) que estuvo en vigor hasta el 18 de enero de 2020, y requería los cuatro criterios siguientes:

«fiebre, con o sin temperatura registrada». Hay que tener en cuenta que no hay una definición universal de fiebre, por lo que esto puede ser sólo la opinión de un médico o enfermero. Con el SARS se definió fiebre como 38C a pesar de que la temperatura corporal normal se considera 37C.

«Evidencia radiográfica de neumonía». Esto puede ocurrir sin enfermedad, como se vio en un niño de 10 años sin síntomas clínicos. Le diagnosticaron neumonía en ausencia de síntomas.

«Recuento bajo o normal de células blancas o bajo recuento de linfocitos». Este no es realmente un criterio ya que toda persona sana está incluida. Esto también es extraño porque las personas que sufren de una infección normalmente tienen recuentos elevados de glóbulos blancos (aunque pueden disminuir en las personas que mueren de una infección).

Uno de estos tres siguientes:

1) «No hay reducción de los síntomas después del tratamiento antimicrobiano durante 3 días». Esta es una indicación estándar de una neumonía ‘viral’, es decir, una que no se resuelve con antibióticos.
2) «Conexión epidemiológica con el Mercado Mayorista de Mariscos de Huanan». Esto, y el siguiente criterio, crean la ilusión de una enfermedad infecciosa, ya que prefiere el diagnóstico de casos que estén conectados.
3) «Contacto con otros pacientes con síntomas similares».

El 18 de enero de 2020, la última categoría de tres partes se cambió a uno de los siguientes:
– «Historia del viaje a Wuhan»
– «Contacto directo con pacientes de Wuhan que tenían fiebre o síntomas respiratorios, dentro de los 14 días antes de la aparición de la enfermedad»

El gran problema es que, a diferencia de la definición del SARS, un «caso confirmado» no requería originalmente los criterios para que se cumpliera un caso sospechoso. Un «caso confirmado» simplemente requería una prueba de ARN positiva, sin ningún síntoma o posibilidad de contacto con casos anteriores, lo que ilustraba la fe total en la tecnología de PCR utilizada en la prueba. La definición de la Organización Mundial de la Salud tiene el mismo defecto.

Fue el hecho de que la definición del SARS requería tanto una posibilidad razonable de contacto con un caso anterior, como síntomas, lo que permitía que la epidemia se quedara sin fuerza. Una vez que todos fueron puestos en cuarentena, los nuevos casos eran muy improbables, las pruebas se detuvieron y los médicos podían declarar la victoria.

Los chinos finalmente se despertaron y, alrededor del 16 de febrero de 2020, requirieron casos confirmados para cumplir con los requisitos para un caso sospechoso, así como una prueba positiva. Puede que hayan puesto en práctica esta nueva definición antes porque después de una adición masiva de casi 16.000 casos confirmados el 12 de febrero, el número disminuyó drásticamente cada día y, para el 18 de febrero, era inferior a 500 casos, y continúa siendo bajo.

Pero otros países no aprendieron. Corea, Japón e Italia (y tal vez otros países) han comenzado a hacer pruebas a personas sin vínculo epidemiológico, animando a las personas con los síntomas leves a venir al hospital para ser revisadas, y obviamente el seguimiento de personas asintomáticas con una conexión con cualquiera que dé positivo. En consecuencia, a mediados y finales de febrero, los casos en esos países comenzaron a dispararse.

Hay una narrativa unilateral que por el simple hecho de estar cerca de a alguien, que puede haber dado positivo por el virus, es potencialmente mortal, independiente de su estado de salud y otras precauciones que uno podría tomar, como apoyar el sistema inmunitario.

Las personas de edad avanzada, que ya experimentan polifarmacia para múltiples diagnósticos de enfermedades crónicas potencialmente mortales, son altamente susceptibles a infecciones oportunistas, no solo debido a sus condiciones crónicas, sin también a los efectos adversos de los productos farmacéuticos y, como consecuencia, a su debilitado sistema inmunitario.

Culpar a un solo virus por causar esas muertes no es serio, ni está basado en evidencias científicas ni cumple con los postulados básicos establecidos por el médico alemán del siglo XIX Robert Koch, para determinar si
un virus singular puede causar una enfermedad singular. Hay una amplia gama de virus que pueden causar los síntomas asociados con la infección por COVID-19, que incluye varios cientos de virus de las diferentes gripes, que se sabe que desempeñan un papel en la gripe estacional. También se sabe que la familia de virus coronavirus contiene más de cien cepas diferentes, siete de las cuales causan el resfriado común. Algunos de estos virus existen naturalmente dentro del viroma humano, y nunca se expresan patógenamente, pero potencialmente causarán falsos positivos a través de los diferentes métodos de prueba COVID-19 que se utilizan hoy en día.

Hasta que un agente causal singular original pueda ser identificado a través de múltiples casos, y ese agente
puede ser purificado y probado para causar la misma enfermedad en los animales, y luego re-purificado para establecer que es de hecho la causa en los seres humanos, gran parte de lo que estamos escuchando como «casos confirmados» y «muertes por COVID-19» pueden ser inexactos, y solo sirven para avivar aún más las llamas del miedo, el pánico y la inestabilidad global.

CONCLUSIONES FINALES:

Desde otras perspectivas médicas, como la «Nueva Biología» de Sayer Ji, los virus están asociados a las enfermedades, pero no son los causantes. Los virus podrían participar en la eliminación de los desechos de nuestro metabolismo celular, y los síntomas que se les atribuyen estarían relacionados con las acciones que emprende nuestro cuerpo para librarse de la toxicidad acumulada.

El pánico del coronavirus es sólo eso, un pánico irracional, basado en una prueba de ARN no probada, que nunca ha estado conectado a un virus. Y que no se conectará a un virus a menos que el virus sea purificado. Por otro lado, aunque la prueba pudiera detectar un virus novedoso, la presencia de un virus no es prueba de que sea la causa de los síntomas graves que algunas personas que dan positivo experimentan. 

Finalmente, incluso si la prueba pudiera detectar un virus, y este fuera peligroso, no sabemos cuál es la tasa de falsos positivos. Una tasa de falsos positivos del 1% podría producir 100.000 resultados de falsos positivos sólo en una ciudad del tamaño de Wuhan y podría significar que una fracción significativa de los resultados positivos de la prueba serían falsos positivos.

Debido a que los médicos están convencidos de que este virus es potencialmente muy peligroso, utilizan medicamentos muy potentes que pueden llevar a la muerte a muchas personas mayores con condiciones de salud preexistentes, al igual que sucedió con el SARS.

Hay muy poca ciencia en todo esto. Demasiada prisa por explicar todo lo que está sucediendo sin cuestionar en ningún momento el paradigma viral, sin cuestionar el significado de los resultados de las pruebas, y promoviendo el uso de medicamentos antivirales no probados. Y lo siguiente será sin duda una vacuna que podría ser obligatoria, incluso si se ha desarrollado después de que la epidemia haya desaparecido.


Article in English with all the references: https://www.greenmedinfo.com/blog/does-2019-coronavirus-exist


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